Día 27 de Chamanes y Pomadas

Hoy decidimos dejar la camper y tomar el colectivo a San Juan de Chamula, una comunidad indígena con una iglesia fascinante.

Es fascinante por la belleza de su sencillez, pero aún más por lo que ocurre adentro. No dejan tomar fotos, así que bajamos esta de internet.

No había un altar con un crucifijo, ni tampoco bancas, pero sí muchísimas velas. El piso estaba cubierto de ramitas de pino, y las paredes laterales de imágenes resguardadas de santos que dan la impresión de estar vigilando. San Juan Bautista está el lugar que usualmente ocupa el crucifijo. Habían niños jugando, mucho ruido y adultos rezando con gran devoción. No entendimos que rezaban, pues no era en español. Llevaban ofrendas (gallinas, pollos muertos) que nos pareció que estaban santificando.

Junto a la entrada, pasando la pila bautismal, habían dos chamanes haciendo un rito con las ofrendas. Lo llaman “limpias”.

Regresamos a San Cristóbal en colectivo, en busca de almuerzo, y recorrimos nuevamente sus calles

San Cristóbal tiene una vibra que nos recuerda a Cuzco. Pequeñas calles empedradas, muchos turistas organizando sus salidas a atracciones cercanas, mucho mochilero europeo, y muchísimos indígenas. Pero éstos no se parecen a los de los Andes peruanos. Los chiapanecos son chaparritos pero ligeros y esbeltos. A juzgar por la calidad de las panaderías, y el menú típico, esto no es dieta, es una genética bendecida.

Ayer y hoy caminamos mucho. Entre la rodilla de Cris, y el pie de Rodrigo teníamos mucha inflamación y algo de dolor. Pero aquí tenemos acceso a tecnología médica de punta.

¿Qué dirá de uno que en lugar de fumársela se la unte?

Bueno, y ya fue suficiente de tierra fría. Mañana partimos para Tuxtla.

Peripecias al volante

Ayer arrancamos el día 25 de esta aventura. Sin muchas expectativas, nos dirigimos a las ruinas de Toniná. Sí, más arqueología Maya.

La sorpresa fue mayúscula al descubrir la grandiosidad de esta ciudad. Con un enfoque claramente guerrero, estos güeyes dominaron la región y acabaron con el dominio de Palenque. Las ruinas fueron descubiertas apenas en 1980, así que no son tan famosas aún. La verdad, no habíamos oído de ellas antes de ir.

Lo bueno de su poca fama es que hay pocos turistas, por lo que aún permiten ingresar dentro de las pirámides, y eso resultó impactante.

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Pudimos ver realmente como vivían: sus habitaciones, camas, salas de reuniones, sus sistemas de ventilación, y hasta los baños con acueductos y desagües.

En todas las visitas a ruinas preguntamos por qué fueron abandonadas las ciudades. Aunque no hay certeza, todo indica que fue una combinación de sobre-explotación de la naturaleza, y revoluciones generadas por altos impuestos… Cualquier parecido al mundo contemporáneo…

Luego de esta sorpresa, nos dirigimos a San Cristóbal de las Casas, la antigüa capital de Chiapas. Nos habían dicho que en los 220 Kms entre Palenque y San Cristóbal hay 320 topes (policías acostados o rompemuelles). Creímos que era una exageración, pero no, hay 2 ó 3 en cada curva cerrada, a la entrada y salida de cada pueblo… Y al frente de cada negocio. Así que nos tomó casi 3 horas recorrer 80 Kms.

https://www.relive.cc/view/rt10003600159

Llegamos a salvo para enfrentar un gigante reto de conducción. San Cristóbal es una ciudad colonial con hermosas y pintorescas calles empedradas.

Y como ven en las fotos, angostas!

Era como manejar un camión de Coca Cola por el centro de Cuzco. Cris se graduó de camionera. Pudo haber sido con honores, si no fuera porque se atravesó el retrovisor de un vecino. Por suerte Rodrigo negoció rápidamente el “enchulado total de la máquina”… Pero es que el trancón que armamos era digno de Bogotá a las 6pm.

Llegamos a un muy buen lugar, que hasta agua caliente tiene (y con presión, anota Cris).

Hoy paseamos por la ciudad, e hicimos el típico “city tour”.

Mañana visitaremos San Juan de Chamula. Y luego probablemente sigamos al cañón del Sumidero… O quién sabe, porque este climita templado es amañador

(destornilladores para cerrar la noche)

Dia 23 de Ríos y Cascadas

Nuestra segunda noche en Palenque fue estilo resort, así que Rodrigo tuvo muy poca competencia de los monos aulladores.

Salimos rumbo a Ocosingo, con la misión de parar en el camino a ver agua.

Chiapas sabe un poco a Colombia, montañas, mucha agua, mucho verde… Y carreteras angostas y con curvas.

Nuestro guía en Palenque nos recomendó Misol-Há, y fue una experiencia increíble

Rodrigo, no nos falló y se pegó un suelazo que dolió mas en el orgullo que en las nalgas en las que aterrizó al resbalar. Cuando uno se cae y la gente no se ríe, sino que se asusta, es una señal de la edad.

Minutos previos al suelazo

Luego del cambio de ropa, mojada por el suelazo, continuamos con rumbo a Agua Azul

A paseo de río le corresponde sancocho, pero como no trajimos la olla, y esto es Chiapas, no Pance, nos echamos un pollo rostizado, con tortillas, agua de coco, y mango de postre.

Cris quería tomar una siesta, pero la hamaca estaba ocupada.

Así que continuamos hasta Ocosingo, donde pasamos la noche.  Y para que vean que lo de las curvas no es exageración

https://www.relive.cc/view/rt10003594814

Mañana visitaremos las ruinas de Toniná, y saldremos para San Cristóbal de las Casas

Dia 22 Palenque!

Anoche aprendimos que los monos aulladores no aullan, gruñen, y duro! Y lo hacen para atraer a las hembras. Anoche se desató una competencia entre un mono por un lado, otro por el otro lado, y Rodrigo roncando en el centro.

Parece que ganó Rodrigo, porque los otros dos se callaron primero… Y a juzgar por los ojitos de las monas cuando salió por la mañana del camper.

Según lo planeado fuimos a Palenque, a más o menos 1 km de donde acampamos. El lugar es impresionante.

Primero hay que aclarar que el nombre real de esta ciudad era Lakhama (agua grande). Su construcción se inicio hace más de dos mil años, y estiman que han destapado de la selva menos del 10%,de las construcciones.

En la foto de abajo se puede ver una montaña al fondo pero esta zona es muy plana. !Es una de las múltiples pirámides aún por destapar!

Pero esa montaña se vé más grande que la pirámide principal, le dijimos al guía. Exacto, por eso es difícil y costoso de excavar, nos explicó.

También nos llamó la atención los techos

En muchas otras ruinas prehispánicas no hay techos, y toca imaginárselos, pero aquí están a la vista, y se puede caminar bajo ellos.

También tenían acueductos sofisticados. Los baños se parecían a los que usamos los campistas.

Eran compartidos, y como Cris nos lo ilustra, tenían sala de espera. Ambos coincidimos en que estaban cómodos.

Después de esta aventura, decidimos darnos un descanso de civilización

Margaritas en la piscina, con muy buena compañía.

En este lugar dormiremos con menos monos (pero los oímos pasar por los arboles encima de la camper) y con muchos grillos junto a un lindo recodo de rio.

Mañana seguiremos la sugerencia de nuestro amigo Ger y visitaremos las cascadas de agua azul de camino a Ocosingo, punto intermedio hacia San Cristóbal o hacia Comitán. Allá decidiremos hacia donde seguir.

Chiapas tiene tanto que ver, que nos está costando trabajo tomar decisiones.

Dias 20 y 21 Del Caribe a la Selva

Ayer dejamos el Caribe después de 20 días para adentrarnos en el mero Mexico. Nos despidió con otro hermoso amanecer desde nuestra ventana.

Casi 500 km para llegar a Palenque, Chiapas. Fieles a nuestra idea de viajar lento, lo hicimos en 2 días.

A la salida de Quintana Roo nos sentimos en la recta a Palmira, un paisaje plano y rodeados de caña hasta donde la vista daba.

Paramos a comer donde vimos a los expertos

Y nos dejaron dormir en su jardín

Extrañamos la brisa marina (que calor tan bravo!), y el arrullo del mar fue reemplazado por el de los camiones en la autopista, pero dormimos bien.

Atravesamos el Estado de Campeche lleno de cultivos y hatos ganaderos. Cruzamos el rio Usumacinta que divide a Tabasco de Chiapas, y entendimos por qué los mayas escogieron esta región : plana, con bastante agua y un invierno favorable.

Finalmente llegamos a Palenque y nos instalamos en un camping a 500m del sitio arqueológico en la mitad de la selva

No exageramos, esto es en la mitad de la selva. Y quien habló de la paz y quietud de la naturaleza, claramente no había dormido en un camper con monos aulladores de vecinos.

Cris insiste en cerrar la puerta para que no se metan loa monos, Rodrigo dice que mejor dejar abierto para que entre la poca brisa. Como lo echamos a la suerte, mañana sabremos si se mete algún vecino a saludar.

Atrapados en Chetumal

¿Qué onda rayo, todo listo? – – ya merito!

… pero ¿que cree, señora?

¿Que no está listo?

Sí, pero deme tantito…

Después de suficientes repeticiones del mismo diálogo, se hizo evidente que hoy no saldríamos de Chetumal.

Tomó 6 horas arreglar la ventana eléctrica y cambiar los faros… Estamos comenzando a pensar que el “rayo” tiene una connotación en la cosmovisión Maya diferente a la que habíamos asumido…

Igual aprovechamos para ir avanzando en nuestros pendientes con la camper. Cris se batió en dura batalla con el sofá, y lo dejó como nuevo.

En uno de los primeros posts les explicamos que el principal enemigo de los viajeros en camper es el agua. Hoy aprendimos de los compañeros indispensables del viajero en esa lucha.

La silicona y el aflojatodo. Este último parece un producto sacado de un libro de Harry Potter, aflojando hasta los tornillos más oxidados. Hoy Rodrigo se encaramó en el techo a sellar goteras con silicona. Esperemos al agua para comprobar si tiene tanto oficio como presume.

Mañana, ya con la camper en óptimas condiciones, salimos sin duda para la reserva Calakmul (Campeche), primera parada rumbo a Palenque.

Dias 17 y 18 Spa en Chetumal

Yax-Ha es un camping en Calderitas, a las afueras de Chetumal. Ha sido nuestra base para consentirnos como en Spa.

Tenemos un gran jardin,

sol, viento y hermosos amaneceres

Seguidos de desayunos en el jardin

Mejor dicho “con todos los juguetes” – – hasta duchas con agua caliente y facilidades para que la camper haga el #2

La camper ha tenido tratamientos de primera. Primero Mike le hizo al aire acondicionado.

A propósito, Mike no solo es un experto en aires acondicionados, tambien es muy versado en cumbias colombianas, con las que nos amenizó el trabajo, y en historia de México.

Luego pasó por afinación, cambio de aceite, bujías, y pastillas de freno. Y una pedicure con Federico, naturalmente.

Mañana tiene cita con Rayo, un reconocido electricista.

Toda esta preparación nos permitirá adentrarnos al “México profundo” con tranquilidad mamás.

Mientras la camper pasaba por sus terapias de spa, Cris aplicó sus conocimientos de corte y costura para terminar dos cojines que adornarán nuestra “habitación”.

Es un buen momento para resumir la geografía de esta primera etapa de la aventura.

En estos 17 días hemos recorrido unos 1.200 kms. Más o menos la misma distancia que hay de Bogotá a Quito, o de Lima a Tumbes. Y eso es sin contar las 7 visitas a Chedraui, ni las veces que nos hemos perdido.

Nuestro próximo destino es Palenque, en Chiapas, para lo cual cruzaremos la reserva de Calakmul y el Estado de Campeche. Serán dos o tres días de recorrido con escalas para turistear.

Siempre y cuando Rayo dé de alta a la camper